
La pensión media de la Seguridad Social alcanza los 1.370,7 euros en mayo de 2026

La pensión media de la Seguridad Social alcanza los 1.370,7 euros en mayo de 2026
La pensión media del sistema de la Seguridad Social se ha situado en 1.370,7 euros mensuales en mayo de 2026, lo que supone un incremento del 4,6% respecto al mismo mes del año anterior. Así lo reflejan los últimos datos publicados por la Seguridad Social, que también muestran el peso creciente que tienen las pensiones contributivas dentro del sistema público de protección social.
En total, la Seguridad Social ha abonado en mayo 10.480.593 pensiones a cerca de 9,5 millones de personas, con una nómina mensual que asciende a 14.365 millones de euros. Dentro de estas cifras se incluyen pensiones de jubilación, incapacidad permanente, viudedad, orfandad y prestaciones en favor de familiares.
La pensión de jubilación sigue siendo la más elevada
La pensión media de jubilación, que representa la mayor parte del sistema, se ha situado en 1.572 euros mensuales, un 4,4% más que en mayo de 2025. Esta prestación continúa siendo la principal partida de gasto dentro de la nómina de pensiones contributivas, ya que supone aproximadamente tres cuartas partes del total.
Por regímenes, existen diferencias importantes. En el Régimen General, la pensión media de jubilación alcanza los 1.731,7 euros mensuales, mientras que en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos se sitúa en 1.060 euros. Esta diferencia evidencia la importancia que tienen las bases de cotización a lo largo de la vida laboral a la hora de calcular la pensión futura.
Más de un millón de pensiones de incapacidad permanente
Uno de los datos más relevantes para quienes se encuentran en situación de enfermedad o limitación funcional es el número de pensiones de incapacidad permanente reconocidas dentro del sistema.
En mayo de 2026 se han abonado aproximadamente 1,05 millones de pensiones de incapacidad permanente, con una nómina mensual destinada a estas prestaciones de 1.326,1 millones de euros.
La incapacidad permanente es una prestación dirigida a aquellas personas que, después de haber recibido tratamiento médico y presentar reducciones anatómicas o funcionales graves, ven disminuida o anulada su capacidad laboral. No se reconoce únicamente por tener una enfermedad, sino por la repercusión real que esa enfermedad produce sobre la profesión habitual o sobre cualquier actividad laboral.
Por eso, en este tipo de procedimientos resulta fundamental analizar correctamente tres aspectos:
la patología diagnosticada;
las limitaciones funcionales objetivadas en los informes médicos;
y la relación entre esas limitaciones y las tareas concretas del puesto de trabajo.
¿Cuánto se cobra por una incapacidad permanente?
La cuantía de una incapacidad permanente no depende de una cantidad fija igual para todos los beneficiarios. Se calcula, con carácter general, a partir de la base reguladora de la persona trabajadora y del grado de incapacidad reconocido.
En términos generales:
en la incapacidad permanente parcial, se reconoce una indemnización a tanto alzado;
en la incapacidad permanente total, se percibe normalmente el 55% de la base reguladora, porcentaje que puede aumentar al 75% en determinados casos a partir de los 55 años;
en la incapacidad permanente absoluta, se reconoce el 100% de la base reguladora;
y en la gran invalidez, se añade un complemento destinado a remunerar la necesidad de ayuda de una tercera persona.
Por ello, dos personas con una misma enfermedad pueden cobrar pensiones muy distintas si sus bases de cotización, edad, profesión o grado reconocido son diferentes.
La importancia de los informes médicos en una solicitud de incapacidad permanente
Los datos publicados por la Seguridad Social reflejan que la incapacidad permanente sigue siendo una prestación esencial dentro del sistema, pero también una de las más complejas desde el punto de vista jurídico y médico.
Para que una solicitud tenga posibilidades reales de prosperar, no basta con aportar diagnósticos genéricos. Es necesario que los informes médicos describan de forma clara:
las limitaciones para caminar, estar de pie, permanecer sentado o manipular cargas;
la pérdida de fuerza, movilidad o sensibilidad;
la existencia de dolor crónico, fatiga, crisis, brotes o recaídas;
los tratamientos realizados y su resultado;
la evolución de la enfermedad;
y la incompatibilidad entre esas limitaciones y las funciones concretas de la profesión habitual.
En muchos casos, la clave no está solo en la enfermedad, sino en demostrar que esa enfermedad impide desarrollar el trabajo con un mínimo de rendimiento, seguridad y continuidad.
También aumenta el complemento para reducir la brecha de género
La Seguridad Social también ha informado de que más de 1,5 millones de pensiones incluyen el complemento para la reducción de la brecha de género, con un importe medio mensual de 76,9 euros. Este complemento se reconoce, en determinados supuestos, a personas beneficiarias de pensiones contributivas que hayan tenido uno o más hijos y cumplan los requisitos legales.
En 2026, la cuantía del complemento es de 36,9 euros mensuales por hijo, y debe solicitarse en el momento en que se pide la pensión correspondiente.
Este aspecto es especialmente importante en pensiones de jubilación, viudedad e incapacidad permanente, ya que puede incrementar la cuantía mensual reconocida si se cumplen los requisitos exigidos.
¿Qué significa esta subida para los pensionistas?
El incremento de la pensión media refleja la revalorización de las pensiones y la evolución de las nuevas altas dentro del sistema. Sin embargo, no significa que todos los pensionistas cobren esa cantidad.
La pensión media es una cifra estadística. Cada prestación depende de factores individuales como las bases de cotización, los años cotizados, el régimen de Seguridad Social, la edad, la situación familiar, el tipo de pensión reconocida y, en el caso de la incapacidad permanente, el grado concedido.
Por este motivo, antes de iniciar una solicitud de incapacidad permanente o reclamar una pensión denegada, conviene realizar un estudio individualizado del caso.
Conclusión
La pensión media de la Seguridad Social ha alcanzado en mayo de 2026 los 1.370,7 euros mensuales, mientras que la pensión media de jubilación se sitúa en 1.572 euros. Dentro del sistema, las pensiones de incapacidad permanente continúan teniendo un peso relevante, con más de un millón de prestaciones reconocidas.
Para quienes padecen una enfermedad o lesión que limita su capacidad laboral, estos datos recuerdan la importancia de valorar correctamente la posibilidad de solicitar una incapacidad permanente. La clave no está únicamente en el diagnóstico, sino en acreditar cómo afecta esa patología al trabajo habitual y qué limitaciones impiden desarrollar la actividad profesional con normalidad.


